19 jun. 2011

19-J El Pacto del Euro será ratificado el próximo 27 de junio en el Parlamento Europeo.


 Domingo 19-J;  convocadas  decenas de manifestaciones por la firma del Pacto del Euro.

La Eurocámara tiene previsto aprobar en unos días uno de los paquetes económicos más importantes de la historia de la Unión. El Pacto es un compromiso formal: Todos los Estados que forman la moneda única se comprometen a seguir una serie de políticas económicas comunes, con propuestas para corregir los aspectos que han fracasado en sus economías.

Para ello se establecen una serie de principios básicos;

1.Vinculando los salarios a la productividad. Los firmantes del pacto entienden que para mejorar la competitividad tienen que bajar los gastos, empezando por los costos laborales, y eso, en su opinión, sólo puede conseguirse moderando los sueldos.

2. Rebajar los impuestos a las empresas para incentivar la contratación de trabajadores y la llamada formación permanente; por aumentar la flexibilidad laboral (más movilidad geográfica, más disposición a cambiar de empleo, más empleos temporales "de calidad", etc), y por reducir el trabajo no declarado. Entre las medidas, vinculación de salarios y productividad, flexibilidad laboral, déficits a raya, reformas de los sistemas de pensiones y de protección social...

3. Reformar (racionalizar para unos; privatizar y reducir, para otros) el sistema de pensiones, el sistema sanitario o las prestaciones sociales.

4. Reforzando y prestando una especial atención a la coordinación de las políticas fiscales y a la lucha contra el fraude. En lo que concierne a la coordinación de las políticas fiscales, el pacto es bastante vago, ya que se limita a señalar que los firmantes "se comprometen a entablar debates estructurados en torno a la política tributaria".

5. Sobre las prácticas de la banca o la especulación causantes de la actual crisis hay pocas novedades, y una vez más se demuestra quien tiene más peso en las decisiones que toman los gobiernos europeos.

El texto indica que las entidades financieras "efectuarán periódicamente pruebas rigurosas de resistencia". En este sentido, el pacto apenas aborda formas concretas de evitar prácticas de la banca como las que acabaron siendo letales para las economías de muchos países. Tampoco recomienda explícitamente cómo incentivar el crédito y el consumo privados, ni entra en la necesidad (o no) de acotar la libertad de que disfrutan actualmente los mercados financieros especulativos.

Con respecto a las pensiones, el pacto aconseja que se vincule la edad de jubilación de los trabajadores a la media de esperanza de vida de cada país, como manera de equilibrar los desajustes presupuestarios y garantizar la viabilidad del sistema. La idea es establecer mecanismos permanentes de revisión de las pensiones, con posibles aumentos de la edad de jubilación cuando la situación económica lo exija.

El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra Vicenç Navarro, para quien el Pacto del Euro es un acuerdo “con clara orientación neoliberal indica que resolvería el problema del euro a costa del bienestar de las clases populares de los países miembros de la eurozona”. Este economista culpa a los partidos conservadores y liberales que controlan la mayoría de gobiernos en la UE de impulsar medidas como ligar salarios y productividad, que favorecen sobre todo al capital financiero. “Es un concepto en teoría atrayente, pero en la práctica es negativo, pues desbloquea el crecimiento de los salarios según la inflación, una gran conquista social”, denuncia.

El profesor Navarro ataca además la idea de rebajar las cotizaciones sociales a costa de subir el IVA. En su opinión, además de prohibir los paraísos fiscales, se debe “incrementar la progresividad de la carga fiscal aumentando los impuestos de los grupos financieros y grandes empresas, así como de las rentas superiores que no están contribuyendo en la medida que lo hacen sus homólogos de la UE”.

Especialmente injusta le parece la apuesta por retrasar la edad de jubilación, ya que “la esperanza de vida en España depende de la clase social y es injusto que se haga de una manera mecánica”. Tal como señala, esta medida quiere decir que “la mujer de la limpieza de la Universidad tendrá que trabajar dos años más para pagar mis pensiones, que le sobreviviré diez años más”, apostilla.


Fuente

1 comentario:

  1. Cuando la miseria forma parte del paisaje, las razones del hartazgo se hacen evidentes. Lo grave no son las tribulaciones de "sus señorías", sino el comportamiento de la clase política. Los indignados son a-partidistas, no a-políticos. Solo buscan cambiar las formas de la representación, porque quienes lo representan no lo hacen con efectividad. La crísis es un engaño impuesto por el sistema. ¿ Quién se va a creer que la banca lo pasa mal si te están diciendo que este semestre el Santander reparte beneficios por valor de 8.200 millones de euros ?.
    Quien lo pasa mal es el desahuciado, el pensionista y la viuda de este. El parado y el recien salido de la Universidad. Estos, "sus señorías" son lo que llaman ustedes anti-sistema, solo porque no viven en el suyo.

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