24 mar. 2009

Seamos competitivos de arriba abajo.




Ha llegado la primavera, con ella se aparca la crisis de confianza.

El canto de los pajarillos queda ahogado, una vez más, por el rugir de los motores. Los urbanitas “domingueros”, cumpliendo con la tradición, despiertan por estas fechas su instinto de consumo animando las expectativas de recuperación económica.

La recesión ya no asusta, los consumidores piensan que son cuentos para asustar y un chisme oportunista para despedir trabajadores.

La medicina maravillosa de la naturaleza ha surtido efecto y los comercios aprecian un incremento del gasto. La primavera ha llegado al “Corte Ingles” con precios a la baja y de rebote nos ha contagiado el virus del consumismo.

Con-su-mismo problema con expectativas nuevas y diferentes.

El viejo “abracadabra” ha sido sustituido por una nueva palabra mágica, “sacrificio”

Se solicita a todos los medios de difusión, por tierra mar y aire a divulgar la consigna;"Llega una etapa donde todos debemos realizar sacrificios". Nos animan a hacer un agujero más al cinturón pero sin olvidarnos de gastar.

Sin dudar, ya estábamos preparados para hacer sacrificios, solo necesitábamos la consigna de los “sabios” que manejan los mandos de la “econosuya” para que la “econonuestra” - vamos eso que le llaman economía real- (la otra, la de los millonarios es de ficción) nos ponga a todos manos a la obra del consumismo reparador de todos los males.

Solo hay un problema; España, está entre los principales países del mundo donde sus ciudadanos viven por encima de sus posibilidades, y esto no tiene previsto mejorar –con ayuda de los sindicatos, empresarios y el IPC de las narices - ¿Quien va a pagar las facturas?

Si estamos endeudados, sin mejoras salariales y con una ficticia bajada de precios (recordemos las subidas de los productos y servicios básicos) como vamos a salir del pozo de los morosos.

Además, perdonen mi desconfianza: ¿de verdad nos sacrificaremos todos o solo los de siempre?

En un post anterior encontramos a los trabajadores de Seat aceptando congelar sus salarios (decisión que no asegura el puesto de trabajo y rebaja sus derechos para el futuro, creando un peligroso precedente), tengo la impresión de que los sacrificios de los trabajadores solo sirven para hacer cuentas a cuanto van a cobrar de más los ejecutivos.

¿Todos haremos sacrificios?

Estamos cansados de la retorica previsible y necesitamos saber porque ya no se habla de refundar el capitalismo y si de más de lo mismo, sacrificios para los de siempre.

Exijan que hagan lo mismo sus directivos, los principales responsables.

Hagan bajar de las nubes (en todos los sentidos) a los ejecutivos que han actuado irresponsablemente, creyéndose semidioses de las finanzas, en un momento extraordinario que aprovecharon para inflar sus retribuciones por encima de límites responsables. No es justo que sigan sin autoregular sus remuneraciones, cobrando como si las consecuencias de sus acciones no fuera con ellos.

Lo mismo que hay un salario mínimo debería haber uno máximo.

Acaso no existen trabajadores cualificados que reciben sueldos miserables, entonces habría que ir pensando en regular y poner límites por arriba.

Es la misma medida que utilizan las empresas; reducir costes salariales para que nuestra industria sea competitiva.

Seamos competitivos de arriba abajo; que se apliquen sacrificios para todas las escalas salariales.

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