31 mar. 2009

Comienzan a cancelar las tarjetas de crédito a “clientes tóxicos”.

El sistema financiero más sólido del mundo ya tiene su primera víctima.

Nos van adelantando las previsiones a pequeñas dosis, píldoras intragables de una sola vez, por eso las van triturando hasta hacer pedacitos de noticias más digeribles para no provocar alarma.

Es aberrante la manera con que se permite superar la medida de lo responsable a ciertos sectores empresariales y financieros.

La confianza en el sector financiero español va menguando, al mismo tiempo que desaparece la liquidez de sus reservas y clientela. Caja Castilla La Mancha (CCM) se convierte en la primera entidad financiera intervenida por el Banco de España, en el actual período de crisis global.

Una caja que pierde cientos de millones no dice mucho a favor de sus gestores.

Los administradores no se pueden excusar con la “perdida de confianza” y la “falta de liquidez”. Ocultar la realidad puede agravar la situación y llevarla a un punto sin retorno.

Las cuentas no dejan de cuadrar de un día para otro, es un proceso que lleva su proceso. Que significa, “falta de liquidez” ¿se ha volatilizado el dinero? ¿Está escondido en algún lugar?

La respuesta no es tan simple, intervienen muchos factores tanto internos como externos.

Las inversiones, antes siempre fructíferas, ahora vuelven con una carga envenenada que no se puede asumir.

Por suerte se ampliaron las garantías de los depósitos y el Fondo de Garantía de Depósitos garantiza hasta un límite de 120.000 euros por cliente, que se pueden recuperar en caso de quiebra, de suspensión de pagos o de impago de depósitos. Es un dato importante para que los pequeños ahorradores estén tranquilos por su dinero.

La intervención no ha hecho más que empezar, directa o indirectamente, nuestros ahorros están ligados a las entidades financieras en clara connivencia con nuestros dirigentes que harán todo lo posible para salvar los excesos y errores de los gestores.

Se ha depositado (nunca mejor dicho) la tarea de reactivar la economía en el sector financiero, estos atribuyen como desencadenante de la falta de confianza a la morosidad.

Nada nuevo, los ciudadanos están endeudados y para seguir pagando sus deudas necesitan créditos y esos créditos los conceden los bancos y cajas, que no se fían de sus clientes, aquellos que ellos animaron a endeudarse anteriormente. Concederles créditos les hace cubrir sus gastos inmediatos pero, al mismo tiempo aumenta su deuda y son más pobres, lo cual les convierten en futuros morosos. Al paso que va la situación el riesgo es muy alto para ambas partes.

Pues vamos de cabeza al pozo de los deudores. Mientras los millones llegan para tapar los agujeros de las entidades financieras y no se vuelquen hacia el bolsillo de los ciudadanos no habrá confianza para consumir.

Bancos y cajas comienzan a cancelar las tarjetas de crédito a los clientes que demoran sus pagos. Esta medida les puede dar la tranquilidad de suprimir “clientes tóxicos” pero; ¿Quien está a salvo?

Si las medidas para reflotar el consumo y la confianza de los ciudadanos pasan por abaratar el despido, fomentar la precariedad laboral y bajar los salarios, los bancos y cajas pronto se quedaran sin clientes.

Claro que siempre les queda captar el ingreso de las nominas menguantes.

Una buena postura de presión seria pedir cobrar al contado sin ingresar la nomina en la cuenta. Al final algo deberá de cambiar, ya no se habla de refundar nada, más bien se quiere reflotar el sistema anterior cambiándole las vestiduras.

Hoy os dejo una viñeta del maestro, Horacio Altuna “familia tipo”

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